: Justino, considerado el primer "filósofo católico", argumenta que el cristianismo es la "única filosofía verdadera" y que la razón (Logos) encuentra su plenitud en Cristo.
Christians of the time were accused of three horrible crimes: atheism (because they didn’t worship Roman gods), cannibalism (misunderstanding of the Eucharist), and incest (due to calling each other "brother" and "sister"). Justin systematically dismantles these myths, explaining Christian worship and morality.
La Primera Apología de San Justino Mártir es uno de los documentos teológicos e históricos más importantes del cristianismo del siglo II. Escrita alrededor del año en Roma, esta obra está dirigida al emperador Antonino Pío y a sus hijos (incluido el futuro emperador Marco Aurelio), así como al Senado y al pueblo romano. Su objetivo principal era persuadir a las autoridades imperiales de que cesaran la persecución injusta contra los cristianos, presentando la fe cristiana como racional, ética y digna de respeto legal.
The "Primera Apología de San Justino Mártir" is addressed to the Roman Emperor Antoninus Pius and his son, Marcus Aurelius, who would later become a philosopher-emperor. Justin's work is a methodical and philosophical defense of Christianity, aimed at dispelling misconceptions and accusations leveled against Christians by the Roman authorities and populace. He presents several key arguments:
San Justino, nacido en Samaria de padres paganos, fue un buscador incansable que recorrió las escuelas de los estoicos, peripatéticos y platónicos antes de encontrar en el cristianismo la "única filosofía segura y provechosa". Primera Apología de Justino
The First Apology of Justin Martyr was written around It is addressed to the Roman Emperor Titus Aelius Hadrianus Antoninus Pius (and his adopted sons, including the philosopher-emperor Marcus Aurelius). In essence, it is a legal and philosophical brief defending Christians against unfounded accusations.
Primera Apología San Justino Mártir , escrita aproximadamente entre los años 155 y 157 d.C., representa uno de los hitos fundacionales del pensamiento teológico y filosófico cristiano. Dirigida al emperador romano Antonino Pío, a sus hijos y al Senado, esta obra no solo buscaba frenar la persecución de los cristianos, sino también establecer un puente racional entre la fe revelada y la filosofía griega.