La Iglesia Ortodoxa Etíope se separó del resto de la cristiandad tras el Concilio de Calcedonia en el año 451 d.C. Debido a este aislamiento histórico, conservaron textos que en Occidente se consideraron "apócrifos" o se perdieron, pero que en Etiopía siempre se consideraron canónicos (inspirados por Dios).
La iglesia se llamaba "Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo de Chile" y estaba dirigida por un sacerdote etíope llamado Padre Gebremedhin. Tomás se puso en contacto con él y, después de una cálida bienvenida, se convirtió en miembro de la comunidad.